viernes, 8 de agosto de 2014

Publicando BORRONES III

Surge de esto una cuestión: si vale más ser amado que temido, o temido que amado. Nada mejor que ser ambas cosas a la vez; pero puesto que es díficil reunirlas y que siempre ha de faltar una, declaro que es más seguro ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. Mientras les haces bien, son completamente tuyos: te ofrecen su sangre, sus bienes, su vida y sus hijos, pues ninguna necesidad tienes de ellos; pero cuando la necesidad se les presenta, se rebelan contra ti [aún] cuando no haya justificación conveniente ni motivo manifiesto. [...]

No dejaré de recordar al príncipe que adquiera un Estado nuevo mediante la ayuda de los ciudadanos, que examine bien el motivo que impulso a estos a favorecerlo, porque [quizá] no se trate de afecto natural, sino de descontento con la anterior situación del Estado.

Nicolas Maquiavelo

El príncipe, cap. XVII y XX


Jorge Bucay "El Candidato"

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